03/27/2026
A los 4 años me detectaron hipoacusia neurosensorial profunda y empecé a usar audífonos, aunque con el tiempo fui perdiendo la audición de manera progresiva.
Hice terapia de lenguaje hasta los 15 años, cuando fui dada de alta. Mi vida estudiantil se desarrolló con relativa normalidad, aunque no fue fácil: varios colegios, por desconocimiento del tema, me cerraron las puertas y no permitieron el ingreso, Aun así, seguí adelante.
A los 23 años perdí totalmente el oído derecho y fue entonces cuando llegó el implante coclear con Advanced Bionics.
Ahí mi vida cambió…..
Descubrir los sonidos fue y sigue siendo una experiencia transformadora que hasta hoy me sigue enseñando.
A los 30 años fui mamá por primera vez, y mi mundo tomó otra perspectiva. Desde ese momento vivo por ella. Me volví más consciente, más atenta y, muchas veces, más defensiva… porque protegerla se volvió mi prioridad.
Ha sido un reto enorme, pero cada esfuerzo vale la pena.
Hoy Tini tiene 8 años, vive conmigo y somos solo las dos. Me separé de su papá, y aunque no fue fácil, eso me hizo más fuerte y me confirmó algo muy importante: sí puedo sola.
Para ella también ha sido un aprendizaje. Crecer junto a una mamá implantada le ha enseñado resiliencia, tolerancia y empatía. Ha sido un camino hermoso… no fácil, pero lo estamos logrando, juntas.
Hoy comparto mi historia porque sé que puede acompañar, orientar y dar esperanza a otras familias.