02/07/2026
Su dolor no empezó de la nada.
Se fue acumulando.
Horas en la oficina.
Movimientos repetitivos.
Entrenamientos de crossfit.
Partidas de pickleball.
Poco a poco el dolor en el hombro y la muñeca fue empeorando.
Al principio lo ignoró.
Luego intentó estiramientos.
Después analgésicos.
Pero nada le daba alivio real.
Hasta que llegó un punto donde dijo:
“Ya no puedo seguir así.”
Vino a atenderse, se evaluó su caso y comenzó tratamiento con ajustes quiroprácticos y terapia SoftWave.
Durante el tratamiento sintió algo diferente — menos presión, más movilidad.
Ahora comenta que puede mover su brazo con más comodidad y que el dolor que lo molestaba todos los días ha disminuido mucho.
Cada caso es distinto.
Pero cuando el tejido empieza a sanar, el cuerpo responde.
Si trabajas en oficina, haces ejercicio o practicas deportes y el dolor sigue regresando en el mismo lugar, tu cuerpo puede estar pidiendo ayuda para sanar bien.
Síguenos para aprender más sobre cómo ayudamos a personas activas a sentirse mejor y moverse sin dolor.
Porque vivir con dolor no debería ser normal.