12/16/2024
La zorra y la cigüeña.
Hacía mucho tiempo que la zorra y la cigüeña no se veían, y un día se encontraron por casualidad.
La cigüeña era una gran señora, pero a la zorra no le gustaba que fuera tan presumida y pensó hacerle una broma pesada.
Después de platicar un rato, dijo la zorra:
-Debemos celebrar nuestro encuentro, amiga cigüeña.
¿Porqué no vienes a comer a mi casa?
La cigüeña aceptó contenta, y alegremente acompañó a la zorra a su casa.
Al llegar la hora del la cena, una exquisita comida estaba servida en la mesa, pero la sorra la había puesto sobre un plato liso como la palma de la mano, y mientras ella comía gustosamente, la pobre cigüeña con su pico largo y
puntiagudo no pudo probar bocado.
La zorra hacía como que no veía lo que estaba pasando,
y la cigüeña, que era muy bien educada, hizo como que estaba de muy buen humor y dijo que la comida le había gustado mucho.
Poco tiempo después, la cigüeña invitó a comer a la zorra:
la zorra pensó que era una buena oportunidad para comer bien y sin gastar nada, y alegre aceptó la invitación,
En casa dela cigüeña también había una comida riquísima, pero no sobre un plato liso, sino dentro de una botella panzona y con largo cuello, tan largo como el
pico de la cigüeña, La cigüeña devoró toda su comida, y la zorra, en cambio, pasaba y repasaba su hocico por el
borde, estiraba la lengua y sólo alcanzaba a lamer el vidrio
frío y sin sabor, mientras que el rico olor de la comida le llegaba hasta la nariz.