02/27/2026
Evangelio según San Lucas, capítulos 14 y 18.
Al ver Jesús que los invitados escogían para sí los puestos de honor en la mesa, les dijo a modo de ejemplo, cuando alguien te
invite a un banquete de bodas, no te sientes en el lugar de honor, no sea que entre los invitados haya otro más importante que
tú, y cuando llegue el que os invitó a ambos te diga, tienes que dejarle el sitio a este, y entonces tengas que irte avergonzado
a sentarte en el último lugar.
Al contrario, cuando te inviten, siéntate en el último lugar, así, al llegar el que te invitó te dirá, amigo, sube a este lugar de
más categoría.
Entonces aumentará tu prestigio delante de los otros invitados, porque a todo el que se ensalce a sí mismo, Dios lo humillará, pero al que
se humilla a sí mismo, Dios lo ensalzará.
Luego dirigió esta parábola a aquellos que estaban convencidos de su propia justicia y despreciaban a todos los demás.
Dos personas subieron al templo a orar.
Una era fariseo y la otra recaudador de impuestos.
El fariseo se puso en pie y rezó en su interior, Dios, te doy gracias porque no soy como el resto de los hombres, codiciosos,
deshonestos, adúlteros, ni siquiera como este recaudador de impuestos.
Ayuno dos veces por semana y pago el diezmo de todos mis ingresos.
Pero el recaudador de impuestos se quedó a distancia y ni siquiera alzaba los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho y rezaba,
Dios, ten piedad de mí, que soy pecador.
Os digo que este último volvió a su casa justificado, no el primero, porque todo el que se ensalza será humillado, y el que se
humilla será ensalzado. 🙏