03/10/2026
A veces creemos que el problema es que el otro no escucha.
Pero muchas veces el problema es cómo estamos hablando.
Cuando hablamos desde el enojo, el miedo o la frustración,
nuestro cerebro entra en modo defensa…
y el del otro también.
En ese estado, nadie está escuchando realmente.
Solo están reaccionando.
La comunicación sana no empieza cuando hablas.
Empieza cuando regulas lo que sientes antes de decirlo.
Porque no todo lo que sientes necesita salir en ese mismo momento.