12/11/2025
Pensaba, honestamente, que solo era retención de líquidos.
“Tal vez caminé mucho”, “seguro dormí en mala posición”… me repetía mientras veía cómo una pierna se veía normal y la otra empezaba a hincharse, ponerse roja y sentirse más caliente. Nada dramático, nada de dolor insoportable. Solo un cambio que, en ese momento, quise minimizar.
Pero ese pequeño cambio terminó siendo algo mucho más serio: una trombosis venosa profunda.
Lo que no sabía o no quería aceptar, era que la trombosis venosa profunda no siempre anuncia su llegada con dolor intenso. A veces se presenta justo así: una pierna más grande, más pesada, más caliente, como si algo dentro hubiese decidido quedarse atrapado.
Y eso era exactamente lo que estaba pasando.
Dentro de esa pierna inflamada había un coágulo formado en una vena profunda, bloqueando el paso del líquido preciado hemático que debía regresar al corazón. Un tapón silencioso, deteniendo el flujo y provocando inflamación, calor y ese tono rojizo que ahora veo claramente en la imagen pero que en ese momento me empeñé en ignorar.
¿Por qué me pasó?
Podría haber sido por horas sentado sin moverme, por un viaje largo, por estrés, por no escuchar las señales… las causas son muchas y a veces se combinan sin avisar.
Pero lo más peligroso no estaba solo ahí, en la pierna.
Era lo que podía pasar si ese coágulo se desprendía.
Si viajaba hacia los pulmones, podría transformarse en una embolia pulmonar, un evento capaz de comprometer la respiración, el corazón y la oxigenación del cuerpo entero.
Algo que empieza como “creo que es retención de líquidos” puede cambiarlo todo en cuestión de minutos.
Por eso, hoy lo cuento así, en primera persona, porque aprendí que el cuerpo habla, incluso cuando lo hace en voz baja. A veces con señales pequeñas, otras con cambios visibles como el de esta imagen. Y reconocerlos a tiempo puede marcar la diferencia entre pedir ayuda o lamentar no haberlo hecho.
La trombosis no grita.
Pero cuando susurra, hay que escucharla.
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Recordatorio: Esta es una historia basada en un caso médico real, compartido exclusivamente con fines educativos, informativos y de concientización sobre la importancia de reconocer signos tempranos que pueden poner en riesgo la salud. No sustituye valoración profesional ni busca fomentar el autodiagnóstico.