03/12/2026
Las investigaciones del Dr. John Gottman revelaron que, si un hombre no acepta la influencia de su pareja, existe un 81 por ciento de probabilidades de que su matrimonio termine autodestruyéndose. Por otro lado, descubrió que los hombres que sí aceptan la influencia de su pareja tienden a tener matrimonios más felices. En su estudio a largo plazo con 130 parejas de recién casados —a las que siguió durante nueve años—, halló que, incluso en los primeros meses de matrimonio, los hombres que permitían que sus esposas influyeran en ellos mantenían relaciones más felices y tenían menos probabilidades de terminar divorciándose que aquellos que se resistían a la influencia de sus esposas.
Quizás la diferencia fundamental entre los esposos que aceptan la influencia y aquellos que no, radique en que los primeros han aprendido que, a menudo en la vida, es necesario ceder para poder ganar. Cuando uno conduce por cualquier ciudad con mucho tráfico, se encuentra con frustrantes atascos u obras que obstaculizan su paso legítimo. Ante esto, se puede adoptar una de dos posturas. La primera consiste en detenerse, indignarse con un sentido de justicia propia e insistir en que el obstáculo molesto se aparte. La segunda consiste en rodearlo. La primera postura acabará provocándole un infarto. La segunda le permitirá llegar a casa.
Entonces, ¿cómo puede uno ceder para ganar? El principio básico del arte marcial Aikido consiste en moverse al compás del oponente, pero manteniendo el equilibrio. Lo que usted debe hacer para ganar es lograr que su pareja empiece a decir «sí»; y la única manera de conseguirlo es ceder ante aquellos aspectos del punto de vista y de los argumentos de su pareja que le parezcan razonables. Lo que ocurre entonces —cuando ambos comienzan a ceder— es que el problema empieza a transformarse en algo en lo que ambos trabajan juntos.