03/01/2026
RUTH HOCK: La primera Secretaria de Alcohólicos Anónimos
"...Un ejemplo que no olvidaremos nunca"
El 4 de mayo de 1986, Alcohólicos Anónimos perdió a la mujer que el co-fundador Bill W. describió como "uno de los verdaderos pioneros de A.A." - Ruth Hock Crecelius.
Ruth, primera secretaria no alcohólica de Bill, W., fue pionera en la redacción del Gran Libro, habiendo escrito a máquina el manuscrito original y, de hecho, ayudando a formular las palabras que se refieren a Dios en los Doce Pasos. Al ser el primer "miembro del personal" de la oficina que se convirtió más tarde en la Oficina de Servicios Generales, fue pionera en abrir paso a todos los empleados y miembros del personal que la han seguido.
Todos los que asistieron a la ceremonia de apertura de la Convención Internacional del Quincuagésimo Aniversario de A.A. en Montreal el año pasado, se pusieron de pie para ovacionarla mientras se le presentaba la copia cinco millones del Libro Grande.
La multitud que participó en la mesa de trabajo de Archivos Históricos nunca olvidará la charla emocionante que ella dio en aquella ocasión. Tienen en la memoria la imagen de una mujer hermosa, viva y cordial, que en apariencia no representaba la edad que tenía.
Ruth Hock tenía 24 años cuando en 1937 respondió a un anuncio en el periódico y se le contrató como secretaria en una empresa de nombre Honor Dealers (Comerciantes en Honor), en 17 William Street,
Newark, New Jersey. No tenía ni idea de la aventura a la que se estaba lanzando - porque los propietarios de la empresa eran Bill W. y Hank P., éste el primer borracho neoyorquino en lograr, después de Bill, la sobriedad.
Pronto descubrió que la oficina tenía más que ver con ayudar a unos cuantos borrachos anónimos que con comerciar en honor.
Bill comenzó a trabajar en el Libro Grande en marzo o abril de 1938. Ruth, que transcribió el manuscrito a máquina, recordó que Bill solía llegar a la oficina con un bloc de papel amarillo, en el que tenía escrito un bosquejo do cada capítulo.
"Aquellas notas representaban el fruto de muchas reflexiones, después de haber discutido los pro y los contras durante muchas horas con cualquiera que hubiera tenido interés en el asunto." Bill dictaba mientras ella escribía a máquina.
Justo antes de terminar con el manuscrito (según Bill lo cuenta en A.A. Llega a Su Mayoría de Edad), en la oficina estalló una batalla más de las muchas que el texto suscitaba. Fitz M., Hank P., Ruth y Bill se encontraban presentes, y estaban discutiendo los Doce Conceptos.
El énfasis en "Dios" y, en otro lugar en el texto, las palabras "[estar] de rodillas" ofendían a Hank, quien se refirió además a las palabras de Jimmy B.
Ambos tenían la convicción de que así ahuyentaríamos a miles de alcohólicos. Bill "no cedió. No quiso cambiar ni una palabra." Y Fitz le apoyó. Ruth, tomando una posición intermedia, "tratando de reflejar la reacción de los no alcohólicos," les recomendó transigencia; se manifestó a favor de "muy poca fraseología doctrinal." Y así acordaron emplear la frase: "Un Poder superior a nosotros mismos", y añadir las palabras "Dios como nosotros lo concebimos".
Se suprimieron las palabras "de rodillas", y se añadió la frase introductora "Estos son los pasos que dimos, etc.
Ruth Hock aparecía en una de las fotos de grupo que se usó para ilustrar el famoso articulo del Saturday Evening Post y después ayudó a organizar a los voluntarios que respondieron a la avalancha de solicitudes.
Se despidió de la oficina en 1942 para casarse, pero a través de las décadas se mantuvo en contacto por correspondencia y haciendo alguna que otra visita.
Lo que Bill escribió acerca de Ruth en el libro A .A. Llega a su Mayoría de Edad, puede ser tomado como su más elocuente obituario:
"Ruth Hock (fue) la dedicada muchacha no alcohólica que escribió al dictado un montón de páginas, trabajando durante meses en la máquina de escribir mientras el libro Alcohólicos Anónimos estaba en preparación, a menudo sin sueldo, y tomando como sustituto acciones de Works Publishing, que no tenían en aquel entonces valor alguno.
Con gratitud profunda, recuerdo cómo su consejo sabio, su buen humor y su paciencia contribuyeron a resolver las casi interminables disputas sobre el contenido del libro. Muchos veteranos, también con gratitud, recordaron las cálidas cartas que ella les escribía cuando eran solitarios, luchando por mantenerse sobrios... (Se despidió de nosotros) llevando consigo los mejores votos de miles de miembros.
Nos dio un ejemplo que no olvidaremos nunca."
Reimpreso de Box 4-5-9 (Edición agosto - septiembre 1986) con permiso de A.A. World Services, Inc.