10/04/2026
𝐇𝐨𝐲 𝐪𝐮𝐢𝐞𝐫𝐨 𝐩𝐫𝐞𝐬𝐞𝐧𝐭𝐚𝐫𝐦𝐞 𝐮𝐧𝐚 𝐯𝐞𝐳 𝐦á𝐬,
𝐩𝐞𝐫𝐨 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐮𝐧 𝐥𝐮𝐠𝐚𝐫 𝐝𝐞 𝐚𝐛𝐬𝐨𝐥𝐮𝐭𝐚 𝐚𝐮𝐭𝐞𝐧𝐭𝐢𝐜𝐢𝐝𝐚𝐝.
Muchos me conocen como tanatóloga y terapeuta con enfoque Gestalt,
pero no hablo desde conocimientos vacíos,
sino desde lo vivido.
Mi historia con la pérdida y la identidad empezó muy temprano.
Mi mamá murió cuando yo tenía dos años
y mi identidad fue negada:
en mi familia materna nadie sabía que yo era su hija,
y mi padre no sabía de mi existencia.
Crecí en su ciudad,
y años después me fui a vivir a 400 km…
sin saber que terminaría siendo casi su vecina.
Sé lo que es el vacío tras una pérdida.
Sé lo que es no sentirte amada, valiosa o suficiente
cuando tu origen es un secreto.
A mis 32 años, lo encontré.
No fue desde afuera,
sino a través de un profundo trabajo interno y espiritual.
El día que el análisis dio positivo,
una parte de mí murió.
Fue justo cuando estaba terminando mi segundo embarazo.
Hoy estoy en duelo.
Por mi puerperio, por mi segunda maternidad
y por esta nueva identidad.
Estoy aprendiendo a ser hija en la adultez.
A soltar las historias que me había contado
para poder habitar una verdad más simple:
él no sabía de mí.
Para sostener este proceso, yo también estoy acompañada.
Porque creo que esa es la única forma de acompañar de verdad a otros.
Hoy me estoy redefiniendo
y quiero ser vista así: real, en proceso.
Mi trabajo nace de acá:
de habitar el dolor,
de confiar en lo invisible
y de integrar la verdad en la propia piel.
𝐒𝐨𝐲 𝐁𝐞𝐥é𝐧,
𝐲 𝐝𝐞𝐬𝐝𝐞 𝐞𝐬𝐭𝐞 𝐥𝐮𝐠𝐚𝐫, 𝐥𝐨𝐬 𝐚𝐜𝐨𝐦𝐩𝐚ñ𝐨.
¿Qué parte de tu historia sentís que hoy te está redefiniendo?
Si algo de esto resonó con vos, ¿en qué momento de tu proceso estás hoy?