23/04/2026
Lo bloqueaste. Lo desbloqueaste. Lo volviste a bloquear.
Y ahora estás acá leyendo esto, a ver si alguien finalmente te dice lo que necesitás, para irte de una vez.
Eso, no pasa en pocos renglones...
Entonces seguís investigando. Revisando mensajes. Atando cabos. Preguntándote si exageraste, si capaz hay algo que todavía no viste.
Un día lo ves clarísimo. Al otro lo minimizás. Un día querés salir. Al otro le escribís.
Eso no es únicamente confusión.
Es lo que sucede en un vínculo cuando ya está demasiado deteriorado.
Y la cruda verdad es que:
Estás esperando una certeza que no existe para dar ese paso que está costando.
Y mientras la esperás, te vas corriendo de vos misma. De tu registro. De tu límite. De la única evidencia que importa: cómo estás viviendo vos adentro de ese vínculo.
El problema ya no es solo lo que él hace. Es en quién te estás convirtiendo mientras tratás de entenderlo.
No necesitás confirmar que es un narcisista. No necesitás la prueba final. Ya tenés suficiente.
La salida no empieza cuando lo entendiste del todo. Empieza cuando dejás de minimizar lo que esto está haciendo con vos.
¿En qué momento te diste cuenta de que ya no buscabas verdad, sino una certeza imposible para poder moverte?