13/06/2024
Relato del nacimiento de Enzo, por la mamá
No recuerdo exactamente cómo dimos con Nacer Mejor, pero fue algo así: uno o dos años antes de buscar a Enzo, leí libros acerca de matronas de otros países que contaban historias de partos y nacimientos en instituciones, casas de parto o en el hogar. Me encantó conocer este mundo que ignoraba y generó en mí, y luego en Javier, el deseo de intentar esta aventura del parto en casa.
Con 6 semanas de embarazo, conocimos a Sabrina y emprendimos el camino de la preparación para el parto y luego, del parto en casa.
Por suerte, nos cruzamos con personas que disiparon nuestras dudas y miedos, por lo que, al final del camino teníamos certezas y nos habíamos preparado mental y materialmente para todas las posibilidades. Ahora, sólo importaba reunirnos con Enzo.
La semana en que nuestro bebé vino al mundo, había sido muy lluviosa y yo me sentía una con el agua. El lunes a la noche empecé con pérdida de tapón y en seguida avisamos al equipo. Para el día siguiente, ya tenía contracciones aisladas y a la noche Sabri y Majo vinieron a casa, porque si bien no había señales de que el parto fuera inminente, ellas tomaron la posta de venir. Yo no sabía que era lo que necesitaba.
A la madrugada empezó el trabajo de parto.
No me dan las palabras ni la vida para agradecer a mi compañero incondicional, Javi, por todo el amor y apoyo que me brindó. Es un pilar para mí, me da fuerza.
Sabri y Majo resultaron ser referentes, como profesionales y mujeres que son. Estuvieron en todo momento atentas y prontas, sin distorsionar la atmósfera que habían ayudado a crear. Dieron los consejos correctos, los que yo necesitaba.
Es increíble la fuerza y la energía que circula por el cuerpo al parir. Traer vida al mundo es lo más maravilloso que me pasó, y mejor aún si es rodeado de tanto amor. La sensación de libertad que me regaló el parto en casa no estaba descrita en los libros que leí. Todo se sintió, y se siente al día de hoy, infinitamente mejor de lo que allí decían.
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