13/02/2020
Conociendo a las deidades hindúes
Śiva es también Naṭarāja, “el rey de los danzarines”. La danza es un acto de creación. Tiene una función cosmogónica en el sentido que despierta las energías dormidas que a continuación pueden moldear el mundo. A escala universal, Śiva el danzarín cósmico; es su Manifestación danzante, encarna en si mismo y da expresión a la energía eterna. Las fuerzas acumuladas y proyectadas en su girar frenético y sempiterno son la fuerza de la evolución, conservación y disolución del mundo. La naturaleza y sus criaturas son efecto de su danza eterna.
Esta representación tiene muchos detalles de los que en este post daremos algunos para luego continuar en días subsiguientes. La mano derecha superior tiene un pequeño tambor en forma de reloj de arena para marcar el ritmo. Esto implica sonido, vehículo de la palabra, transmisor de la tradición y la verdad divina. Además en la India se asocia al sonido con el éter, el primero de los 5 elementos. El éter es la manifestación primera y más sutilmente penetrante de la sustancia divina. De él se despliegan, en la evolución del universo, todos los demás elementos: tierra, aire,fuego y agua. Por lo que el sonido y el éter significan el momento primero de la creación, la energía productora del Absoluto en su fuerza original y cosmogenética.
En la mano opuesta , la izquierda superior con los dedos formando la media luna sostiene una llama en la palma. El fuego es el elemento de destrucción del mundo. Entonces en la balanza de las manos se ilustra el contrapeso de la creación y destrucción en el juego de la danza cósmica.
La segunda mano derecha ejecuta el gesto de “no temas” que concede protección y paz mientras que la izquierda restante la tiene levantada a la altura del pecho señalando hacia abajo hacia su pie levantado. Este pie significa la Liberación y es el refugio y salvación del devoto. La mano que apunta a ese pie está en una postura imitadora de la trompa extendida de Gaṇeśa, el eliminador de obstáculos.
La divinidad danza sobre el cuerpo postrado de un demonio enano, Apasmāra Puruṣa llamado Olvido o Negligencia y representa la ceguera de la vida, la ignorancia del hombre. La victoria sobre este demonio se consigue alcanzando la verdadera sabiduría. En ella está la liberación de las ataduras de este mundo.