08/01/2026
Cuando la memoria se percibe como emoción,
el futuro se vuelve un recuerdo antiguo.
No estamos reaccionando al presente.
Estamos repitiendo memorias corporales que todavía no fueron integradas.
Por eso a veces el “mañana” se siente conocido,
pesado, limitado, repetido…
no porque el futuro sea así,
sino porque lo estamos mirando con ojos del pasado.
Ahí está la clave para salir de la duplicación:
no cambiar la historia,
sino actualizar el sistema nervioso que la interpreta.
El cuerpo no recuerda: repite.
Hasta que alguien aprende a habitarlo distinto.