04/03/2026
Presentar un examen final no es fácil, hay una mezcla de emociones difíciles de explicar, pero vengo a decir a mis estudiantes de medicina que es normal que las manos suden y el corazón se acelere. Ese "miedo" no es falta de preparación, es respeto por la profesión. El especialista que tienen enfrente no está ahí para ver cómo fallan, sino para dar fe de que están listos para cuidar la vida de los más pequeños.
Confíen en sus horas de guardia, en sus libros subrayados y, sobre todo, en su vocación. Respiren, miren a los ojos y hablen con la seguridad de quien ya empezó a ser médico mucho antes de este examen.
¡Mucho éxito, futuros colegas!