08/02/2022
¿Cuantas veces nos sentamos a observar el cielo, los árboles, un arcoíris o simplemente a escuchar el canto de los pájaros y el sonido del viento?
Es una pregunta que a veces a algunos nos hace reflexionar a otros solo es un comentario que carece de importancia y sencillamente lo ignoramos.
La pregunta es ¿a qué le tememos? ¿Será que al contemplar esa belleza toca nuestras emociones más profundas y nos volvemos sentimentales e interpretamos esto como un signo de debilidad o es el estar con nosotros mismos a lo que le tenemos miedo?… Como seres humanos es necesario volvernos a la frase “corpo, mente, spirito”
Nuestro cuerpo requiere de ejercicio físico y una alimentación sana que le permita satisfacer aquellas necesidades básicas para mantener en perfecto funcionamiento cada uno de nuestros órganos.
La mente requiere también de alimentarse de pensamientos positivos, de emociones placenteras que equilibren todas las sustancias físico – químicas que regulan las conexiones neuronales para producir bienestar físico.
Ahora bien, que pasa con el espíritu él se alimenta de paz, armonía y tranquilidad; en nuestro día a día nos vemos sometidos a estrés constante ya sea por situaciones laborales, familiares y personales, que bombardean nuestra mente de preocupaciones y ansiedad que a la larga se transforma en depresión por no cubrir las expectativas que nuestro entorno nos impone, la sociedad, nuestra familia, amigos, compañeros… y las nuestras ¿Cuándo tomaremos el tiempo para estar con nosotros mismos y disfrutar lo que la naturaleza nos regala en abundancia, ella no tiene prisa, ella se toma su tiempo y fluye con los cambios? ¿Y tú?