22/03/2026
Como médico experto en obesidad, es importante hablar con claridad sobre las dos caras de Mounjaro (tirzepatida), un fármaco que ha revolucionado el manejo del peso, pero que también requiere criterio médico y seguimiento.
La cara positiva:
Mounjaro actúa sobre hormonas como GLP-1 y GIP, ayudando a controlar el apetito, mejorar la saciedad y regular la glucosa.
Esto se traduce en:
• Pérdida de peso significativa y sostenida
• Mejor control metabólico
• Reducción del riesgo cardiovascular en pacientes adecuados
Para muchos pacientes con obesidad, representa una herramienta poderosa cuando dieta y ejercicio no han sido suficientes.
La cara no tan positiva:
No es magia, ni es para todo el mundo.
• Puede generar efectos secundarios como náuseas, vómitos, estreñimiento o fatiga
• Existe pérdida de masa muscular si no se acompaña de adecuada nutrición y ejercicio
• El llamado “rebote” puede aparecer si se suspende sin cambios de hábitos
• Y algo muy importante: no trata la causa de fondo si no hay un abordaje integral (emocional, hormonal y conductual)
Mi enfoque como especialista:
El tratamiento de la obesidad no debe depender solo de un fármaco. Mounjaro es una herramienta, no la solución completa.
La clave está en un manejo personalizado, con seguimiento médico, educación nutricional y cambios reales en el estilo de vida.
Porque más allá de perder peso, el objetivo es recuperar salud.