06/01/2026
La historia del Dulce Nombre de Jesús de Escuque es una de las crónicas más fascinantes del estado Trujillo, en los Andes venezolanos. Es un relato donde se mezclan la fe, la resistencia indígena y un "vuelo" milagroso a través de las montañas.
El Origen: Un regalo imperial
Todo comenzó en la España del siglo XVI. Se dice que la imagen es una talla de madera de cedro, de estilo sevillano, que fue un regalo del emperador Carlos V (o de su hijo Felipe II, según algunas versiones) para la recién fundada ciudad de Trujillo en el Nuevo Mundo.
La pequeña imagen del Niño Jesús llegó primero a la ciudad de Trujillo, pero debido a los constantes ataques de las tribus locales y la inestabilidad de los primeros asentamientos, los colonos buscaban un lugar más seguro.
El Traslado a Escuque
En 1610, la imagen fue llevada al valle de Escuque, territorio de los valientes indios Cuicas. Fue instalada en una modesta ermita por la familia Guanchez y Cerrada. Sin embargo, lo que define la devoción de este pueblo es la leyenda de su permanencia.
Cuenta la tradición oral que, en varias ocasiones, las autoridades eclesiásticas intentaron trasladar la imagen de regreso a la ciudad de Trujillo o a otros templos de mayor importancia. Sin embargo, cada vez que el Niño era llevado lejos de Escuque, aparecía misteriosamente de nuevo en su altar a la mañana siguiente. Los pies de la imagen aparecían llenos de barro y abrojos, como si el mismo Niño hubiese caminado de regreso por los senderos de la montaña para volver con su gente.
El "Niño de la Victoria"
Con el paso de los siglos, el Dulce Nombre de Jesús se convirtió en el corazón espiritual de la región. Se le atribuyen milagros durante las guerras de independencia y periodos de sequía. Los habitantes de Escuque, conocidos como la "Tierra de Nubes", lo consideran su protector absoluto.
Cada 14 de enero, el pueblo se desborda en una fiesta de colores, música y fe. La imagen sale en procesión, luciendo sus mejores galas, para recordar aquel pacto silencioso de quedarse para siempre entre los cerros y la neblina de su pueblo elegido.