
20/01/2025
Trabajar las funciones ejecutivas desde la infancia en las personas con TEA es crucial para su desarrollo cognitivo y emocional. Las funciones ejecutivas son un conjunto de habilidades cognitivas necesarias para controlar y autorregular el comportamiento, incluyendo la planificación, la flexibilidad cognitiva, la memoria de trabajo y la inhibición de respuestas impulsivas. En el caso de las personas con TEA, estas funciones pueden estar comprometidas, por lo que es esencial abordarlas desde una edad temprana. Aquí se presentan estrategias y enfoques prácticos para trabajar estas habilidades.
1. Estructuración del entorno: Crear un entorno estructurado y predecible puede ayudar a las personas con TEA a desarrollar sus funciones ejecutivas. Usar horarios visuales, listas de tareas y rutinas claras facilita la planificación y la organización. Estos recursos permiten a los niños anticipar lo que viene a continuación, reduciendo la ansiedad y mejorando la capacidad de gestión del tiempo.
2. Juegos y actividades lúdicas: Los juegos de mesa y actividades lúdicas son herramientas eficaces para trabajar la memoria de trabajo, la planificación y la flexibilidad cognitiva. Juegos como el ajedrez, las cartas o los rompecabezas fomentan la toma de decisiones, la solución de problemas y el pensamiento estratégico. Además, los juegos que requieren turnos ayudan a mejorar la inhibición y el control de impulsos.
3. Intervenciones cognitivo-conductuales: Las terapias cognitivo-conductuales (TCC) pueden ser muy beneficiosas para desarrollar las funciones ejecutivas en personas con TEA. Estas intervenciones se centran en enseñar habilidades específicas a través de la práctica repetitiva y el refuerzo positivo. Por ejemplo, se puede trabajar en la autorregulación emocional mediante técnicas de respiración y mindfulness, ayudando al niño a identificar y manejar sus emociones de manera más efectiva.
4. Entrenamiento en habilidades sociales: Las habilidades sociales están estrechamente relacionadas con las funciones ejecutivas. El entrenamiento en habilidades sociales puede ayudar a las personas con TEA a mejorar su capacidad para planificar y llevar a cabo interacciones sociales. Este tipo de entrenamiento puede incluir el uso de guiones sociales, la práctica de situaciones sociales en un entorno controlado y el refuerzo de comportamientos adecuados.
5. Tecnología y aplicaciones educativas: El uso de aplicaciones educativas y tecnología adaptada puede ser una herramienta poderosa para trabajar las funciones ejecutivas. Existen aplicaciones diseñadas específicamente para mejorar la memoria de trabajo, la atención y la planificación.
6. Colaboración con la familia y el entorno escolar: La colaboración entre los profesionales, la familia y el entorno escolar es esencial para el desarrollo de las funciones ejecutivas. Es importante que todos los adultos que interactúan con el niño tengan conocimientos sobre las estrategias que se están utilizando y las refuercen de manera consistente. La coherencia entre los diferentes entornos facilita la generalización de las habilidades aprendidas.
7. Modelado y refuerzo positivo: El modelado de comportamientos y el refuerzo positivo son técnicas efectivas para enseñar funciones ejecutivas. Los adultos pueden mostrar cómo se planifican las actividades diarias, cómo se manejan los cambios inesperados y cómo se resuelven los problemas de manera efectiva. El refuerzo positivo, como elogios y recompensas, puede motivar al niño a practicar y desarrollar estas habilidades.
8. Actividades de autocuidado: Enseñar a los niños con TEA a participar en actividades de autocuidado, como vestirse, preparar su mochila o planificar sus comidas, fomenta la independencia y la organización. Estas actividades requieren planificación y secuenciación, habilidades clave de las funciones ejecutivas.
́a ́ncognitiva ́micas .maryvielma