20/09/2023
Todos venimos cargando con un montón de creencias limitantes desde nuestra infancia, ¿basadas en qué? En lo que nos dijeron, en lo que vivimos, en lo que interpretamos, en cómo nos trataron, en cómo nos sentimos tratados, etc. Y esta suma va dando forma a lo que creemos de nosotros mismos.
Una de las creencias más limitantes y de las que más me reta en mi trabajo terapéutico es precisamente la del merecimiento y la legitimidad. Porque gran parte del día a día vienen porque no nos sentimos con la legitimidad o el merecimiento de: “no merezco”.
Cuando una persona cuenta con una sana autoestima (en equilibrio), es más fácil que se sienta merecedor de una buena vida, pues es alguien que tiene mucho que ofrecer y, al sentir que merece lo mejor y que es capaz de recibirlo, agradecerlo y disfrutarlo, esta actitud, a la vez, aumenta su autoestima.
Empieza a creer todo lo que mereces… imagínalo, ¡siente esa legitimidad! Toma conciencia de que te mereces lo mejor. Y punto. Sin condicionantes. Sin tener en cuenta tus logros o tus triunfos. Sin hacer recuento de tus éxitos o de lo que has conseguido.
Así que dime:
¿qué harías ahora mismo si creyeras de verdad que te lo mereces?
¿de que te sientes merecedor?
Me encantará que me lo cuentes…