26/12/2025
Uno de los obstáculos más grandes que he tenido no ha sido avanzar, sino reconocerlo.
Durante mucho tiempo sentí que no hacía nada extraordinario, que simplemente cumplía con mi obligación.
Trabajar, sostener, insistir, volver a empezar…
para mí eso nunca fue motivo de celebración.
Hoy entiendo que ese pensamiento también fue un límite. Porque cumplir, crecer y no rendirse
también es un logro, aunque nadie lo aplauda.
Tal vez aprender a celebrar también sea parte del camino.