07/12/2025
Confieso que no lo sabía hasta ese día😅
Como psicóloga clínica y educativa, mi día a día es sumamente enriquecedor, pero también muy demandante. Hace apenas unos días, mi equipo de trabajo (colegas con quienes comparto la bellísima labor de acompañar a nuestros estudiantes en el colegio) tuvimos un retiro.
Encontrarnos en un lugar envuelto en neblina 🌫️, con ese frío que te abraza 🥶, y lo más crucial: sin señal telefónica 📵, fue el recordatorio que no pedí, pero que urgentemente necesitaba.
Yo pensaba que me desconectaba bien, que mis pequeñas pausas diarias bastaban. Pero no hay nada como esto. Las imágenes que ven en este video son precisamente de ese día. Nos obligó a estar presentes, a conectar realmente entre nosotros, y a dejar que la mente simplemente fuera.
En nuestra vida diaria, vivimos en una espiral de estímulos. Si no forzamos una pausa, llegamos al agotamiento. Estos momentos de verdadera pausa son vitales porque nos permiten:
* Reajustar el Sistema Nervioso: Reducir la ansiedad y los niveles de cortisol (la hormona del estrés).
* Ganar Claridad Mental: Distanciarnos de los problemas para volver a ellos con perspectivas frescas e ideas más creativas.
* Fortalecer Vínculos: Recordar que más allá de las tareas, estamos las personas, y nuestras relaciones son nuestro soporte.
🌿 Tres formas de practicar la Desconexión Real:
* Bloquea el Silencio: Define un bloque de 30 a 60 minutos semanales sin ningún dispositivo electrónico, solo para estar en calma.
* La Tarea Única: Si vas a tomar un café o a dar un paseo, enfócate solo en eso. Dejar el modo multitarea es un descanso profundo para el cerebro.
* Conexión a la Tierra: Tómate 15 minutos para interactuar con la naturaleza (un parque, un jardín), enfocándote en las sensaciones (el viento, el olor, el sonido).
Este retiro fue un recordatorio de que somos profesionales más efectivos cuando estamos bien con nosotros mismos. ¡Espero que también te inspire a buscar ese espacio de niebla y silencio que te está esperando!
#'desconexión