27/01/2026
La pérdida de músculo no es “normal” con la edad: es una advertencia biológica
La imagen no habla de piel, habla de lo que está desapareciendo por debajo.
Con el paso del tiempo, muchas personas notan piernas más delgadas, rodillas más prominentes, contornos menos firmes. El error es pensar que se trata solo de un cambio estético. En realidad, lo que se está perdiendo es músculo, y con él, funciones esenciales para vivir bien y por más tiempo.
A este proceso se le llama sarcopenia y no es un detalle menor del envejecimiento: es uno de los indicadores más potentes de fragilidad biológica.
¿Por qué el músculo es tan importante?
El músculo no es solo fuerza o movimiento. Es un órgano metabólico y endocrino que:
- Regula la glucosa y la sensibilidad a la insulina
- Reduce la inflamación crónica
- Produce señales protectoras para el cerebro y el corazón
- Alberga mitocondrias, las fábricas de energía del cuerpo
- Sostiene el equilibrio, la marcha y la capacidad de reaccionar ante caídas
Cuando el músculo se pierde, el cuerpo entra en un estado de vulnerabilidad silenciosa.
¿Qué ocurre cuando avanza la sarcopenia?
- Aumenta la inflamación de bajo grado
- Se facilita la resistencia a la insulina y la alteración metabólica
- Empeora la circulación y la respuesta inmune
- Crece el riesgo de caídas, fracturas y pérdida de autonomía
- Se asocia con mayor deterioro cognitivo y eventos cardiovasculares
- Aumenta la mortalidad temprana
No porque el músculo “sea fuerte”, sino porque mantiene al organismo funcional.
** Un punto clave que pocos saben
La sarcopenia no empieza a los 70.
En muchas personas comienza antes de los 40 y progresa sin síntomas claros, especialmente con sedentarismo, dietas pobres en proteínas y enfermedades crónicas.
** La buena noticia: el músculo se puede recuperar
El tejido muscular es uno de los más plásticos del cuerpo humano. Incluso después de años de inactividad, responde cuando recibe el estímulo correcto.
Tres pilares fundamentales:
1. Nutrición adecuada
Priorizar proteínas completas y de calidad, junto con grasas saludables y micronutrientes: huevos, pescado, legumbres, frutos secos, semillas, aceite de oliva, aguacate, lácteos según tolerancia.
2. Movimiento con intención
No es imprescindible un gimnasio. Caminar, subir escaleras, ejercicios con el propio peso, bandas elásticas o rutinas simples. La clave es la progresión, no la perfección.
3. Apoyo nutricional cuando está indicado
La creatina, respaldada por evidencia científica incluso en adultos mayores, puede ser una herramienta útil cuando se indica correctamente, junto con una alimentación antiinflamatoria.
** En síntesis
El envejecimiento acelerado no empieza en la piel, empieza cuando se pierde el músculo que sostiene la energía, la estabilidad y la independencia.
Construir y conservar músculo no es un objetivo estético, es una estrategia de salud y de supervivencia.