03/02/2026
Me equivoqué cuando comencé mi camino como instructora…pensaba que más sudor era mejor, que lxs asistentes salieran sin sentir las piernas decía que mis clases “eran buenas”, que terminar agotada me daba credibilidad y entre más difícil fuera, entones más reconocimiento tendría 🥲
Estar al frente o ser coach fue una manera en la que mis heridas hablaban, esa constante búsqueda de reconocimiento, de nombre…era solo mi adolescente interior buscando ser vista, la “dificultad” era mi sobre exigencia…mi autocrítica, mi ego.
Llegué a somaticos, a movimiento consciente…llegó la lesión de la rodilla, el burnout por la constante creación de rutinas diferentes, llegó el hartazgo…y después de una mudanza y montar de cero un estudio en 3 semanas, mi papá trascendió a los 4 meses de eso…y ahí me detuve.
Y ahí me pregunté para quien creaba las clases? Y desde donde quería compartir SAGRADA…y nació una nueva manera de moverme, dejé de ser coach y me transformé en guía de movimiento, comencé a crear rutinas escuchando realmente del cuerpo de lxs asistentes y generé congruencia.
Hoy la voz aún brinca…no, no tenemos cientos de miles de likes, pero la vida de nuestra comunidad se ha transformado, no…no tengo una sala de 20 personas, pero puedo observar cada cuerpo y realizar los ajustes para que perciban y sientan el movimiento.
No me “invento” ejercicios, cada clase honro ser guía, sonrío, acompaño…y juntxs caminamos, porque dejaron de ser “clases” para transformarse en Soulsessions y el año…un viaje a través del movimiento.
Así que no…acá no hay “coach” 😅
Ni coreos virales
Acá vamos desde los cimientos, un día a la vez…una respiración a la vez.
Acá recordamos que a veces menos es más…
Porque a veces, el que llegues a clase: es el logro del día.