02/04/2026
“Puedes bajar de peso comiendo Twinkies, pero eso no significa que sea una buena estrategia para tu salud.”
Ese fue exactamente el punto del famoso “Twinkie Diet”. Mark Haub perdió 12 kilos comiendo pastelitos, papas, cereales azucarados y comida procesada, simplemente porque estaba en déficit calórico.
Y sí, esto demuestra algo importante: si comes menos calorías de las que gastas, vas a bajar de peso.
No puedes compensar un exceso de calorías con jugos detox, suplementos, comida orgánica o ayunos extremos.
Pero también hay una mala interpretación de este experimento.
Las calorías determinan en gran parte si subes o bajas de peso. La calidad de los alimentos influye en tu saciedad, energía, recuperación, digestión, rendimiento, masa muscular y salud metabólica a largo plazo.
Además, la calidad de tu alimentación influye en la microbiota intestinal. La microbiota interactúa con hormonas y señales relacionadas con el hambre, la saciedad, la sensibilidad a la insulina y el metabolismo, como leptina, grelina, GLP-1 e insulina.
Dietas altas en proteína, fibra, frutas, vegetales y alimentos mínimamente procesados suelen favorecer una mejor saciedad, mejor control del apetito y una mayor adherencia a largo plazo.
Por otro lado, dietas altas en ultraprocesados y bajas en fibra y proteína suelen asociarse con menor saciedad, peor calidad nutricional y más dificultad para mantener hábitos sostenibles.
Puedes bajar de peso comiendo mal, pero eso no significa que vayas a optimizar tu salud, tu composición corporal o tu rendimiento.
La mejor estrategia no es escoger entre calorías o calidad. Es controlar las calorías y hacer que la mayoría de esas calorías vengan de alimentos densos en nutrientes, altos en proteína, fibra y micronutrientes.
Bajar de peso no es el objetivo final. El objetivo es perder grasa, mantener músculo, mejorar tu salud y sentirte bien en el proceso.