07/04/2023
Hola, amigos. Les saludo una vez más y les mando un abrazo grande. En esta ocasión les vengo a compartir el tema de las disciplinas espirituales.
Como cristianos y seguidores de Jesús nuestro Salvador, es nuestra responsabilidad desarrollar disciplinas espirituales que hagan nuestra comunión con Dios mejor y de más calidad. Hay 7 disciplinas espirituales de las que nosotros podemos aprender, desarrollar y eventualmente enseñar a otras personas.
Disciplina de la Oración
Disciplina de la sencillez
Disciplina del ayuno
Disciplina del servicio
Disciplina de sumisión
Disciplina de meditación
Disciplina del gozo
Cada una de estas disciplinas tiene grandes beneficios para ti y tu vida espiritual. Ahora te presento porque elegí la disciplina del servicio.
LA DISCIPLINA DEL SERVICIO.
Cada una de las diciplinas espirituales es muy importante en la vida de cada cristiano y siervo de Dios. Para mí, el poder desarrollar cada una de ellas, será una de las prioridades que debo tener en mi vida. En lo personal una de las diciplinas que más llenan mi vida es la diciplina del servicio.
Un ejemplo que yo tengo es el de mi Señor Jesús, el llamo a los doce y les dijo “Porque ni el Hijo del hombre tampoco vino para ser servido, más para servir, y dar su vida en rescate por muchos.” Marcos 10:45
Yo quiero servir a mi Dios primero que todo y después servir a mi esposa, mis hijos, mis padres y mis hermanos, a mi iglesia, mis amigos y a cada persona que yo pueda tocar.
Me gusta usar la metáfora de la luciérnaga. La luciérnaga tiene un promedio de vida de 2 meses, pero, en ese tiempo la luciérnaga tiene algo muy especial e interesante. Cada lugar donde la luciérnaga toca o se para, ella no se da cuenta, pero, ella deja marca de luz en todo lugar donde toca, y eso para mí es algo impresionante. Yo quiero ser como esa luciérnaga y servir en cada lugar donde el Señor me mande y así como ella yo dejar un poco de luz a esas personas y mostrar el carácter de Dios en mí.
Jesucristo vino a esta tierra a nacer en el lugar más humilde, el caminó con unas sandalias viejas, camino en caminos polvorientos y murió en la cruz, la peor muerte que avía en el mundo y aun así nunca se quejó si no que dio perdón y salvación. Ese es mi ejemplo de vida, una vida llena de amor, humildad, y de servicio hacia el prójimo. Yo, un hombre pecador siguiendo los pasos de Jesús para ser su discípulo y un día ser transformado al ascender al cielo junto con el. Por eso, yo elijo la diciplina del servicio.